Palabra de René
Heredé mi pasión de mi padre y de mi abuelo. En efecto, desciendo de una familia de toneleros instalada desde principios del pasado siglo en Médoc, tierra sin igual.
Desde mi más tierna infancia, estos dos hombres supieron inculcarme el gusto por el trabajo manual y artesanal. Me educaron en la más pura tradición de los maestros toneleros, legándome la sabiduría ancestral. Luego en mi caso, el oficio de tonelero era algo evidente.
Cuando falleció mi padre en 1991, mi principal objetivo fue perpetuar y preservar su obra, ayudar a mi madre, transmitiendo toda la sabiduría de dichos artesanos a mis propios hijos y luchando contra cierta estandarización de la producción.
Sin embargo, como jefe de una empresa artesanal, familiar e innovadora, soy plenamente consciente de los nuevos problemas y desafíos en materia de calidad, en un mercado cada vez más técnico. Por ello, utilizo tecnología innovadora que me permite garantizar unas barricas de gran calidad, porque
“ SU VINO SE MERECE LO MEJOR… ”
